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“Los biocombustibles ofrecen oportunidades pero también plantean riesgos”, advirtió Jacques Diouf, Director General de la FAO.
Explicó que la expansión de los biocombustibles ha sido impulsada por instrumentos políticos como subsidios, incentivos impositivos, tarifas y mezcla obligatoria con combustibles fósiles.
“Estas políticas se han sustentado en la premisa de que los biocombustibles podrían contribuir a la seguridad energética y a la mitigación del cambio climático, mientras proveen apoyo a los agricultores. Sin embargo, destacó Diouf, a la preocupación sobre sus efectos en la seguridad alimentaria, se ha sumado la preocupación sobre su impacto ambiental”.
El desafío, agregó, es reducir o administrar los riesgos mientras se comparten las oportunidades de manera amplia.
El informe destaca que si los beneficios llegaran a la población pobre de las naciones en desarrollo, una mayor demanda podría ayudar a su desarrollo agrícola.
Pero añade que para que esas oportunidades aumenten, es necesario que las naciones industrializadas suspendan las subvenciones y las barreras comerciales sobre esos productos.


